viernes, febrero 10, 2006

Redimiéndose

Hoy he tenido la oporunidad de comprobar que ocurre cuando se junta la nata montada con las ganas de incordiar. Era una duda que me rondaba desde hace tiempo y hoy por fin he encontrado la solución, que no es más que esta:


Si amigos, es un pegote de nata montada sobre mi (sacrosanto) portátil. El gigante, que en el fondo es como un niño y esta od el rato con esa risotada al más puro estilo gigante verde,pues ha llegado a casa con ganas de jugar y se le ha ocurrido esta magnifica idea.
Los que Sabes con que pulcritud trato este trasto. que no como en la misma habitación que él por no echarle migas, y me lavo las manso antes de usarlo, porque sí, porque soy un enfermo y un tiquismiquis, pues os hareís una idea de la gracia que me ha hecho. Sin embargo se la he dejado pasar porque el gigante, pobrecillo, no tiene maldad, y que coño, en el fondo tenia gracia, pq ha sido asi a bote pronto.

El caso es que esta noche, despues de ducharme, estaba yo ahi dandole a la toalla y tal, y cuando me he ido a limpiar los oidos con bastoncillos de esos de algodón (unos que me costaron 500 bastoncillos por un euro) pues a lo qu elo he sacado del primer pabellón auditivo -pordiosquecutísimoquesoy- me he pernoctado de que salía el palo al desnudo.
Yo he dudado. Para mi qu eeso no era lo que tenia que pasar, lo he vuelto a mirar, y en efecto, ahi no habia algodón.

MADREMÍADEMIVIDA, ME VOY A QUEDAR SORDO DEL DERECHO PARA TODA LA VIDA

Manteniendo la calma he ido al baño a por unas pinzas y he tratado de sacarlo. Es dificil tratar de mirar en el interior del propio oido amigos, parecera estupido, pero el detalle de la visión frontal lo pone muy chungo. despues de palpar a ciegas un rato he decidido pedir ayuda al gigante, qu eestaba en su cuarto con la novia.
he tocado a la puerta y me los he encontrado en bolas en la cama, pero tapados, calma niños. La conversación ha sido tal que así:

-Daniel, necesito tu ayuda.
-¿Porque?
-¿Sabes los bastoncillos de algodón para limpiar los oidos? Estaba usando uno y se me ha quedado el algodón dentro.
-Que puada.
...
...
...
-Que si puedes sacamelo. ( Vamos, que el cabrón no queria salir de la cama, aunque tampoco lo culpo).
-Ah, vale.
-Sale en un minuto (Filippa, la novia a la que desde ahora llamaremos la Tenenbaum por razones que explicare en otro post)

Bueno, Daniel ha puesto todo su empeño pero el puto algodón no salia. Las pinzas tenian una forma que no era apropiada. -Espera, que tengo unas mejores- ha dicho Daniel, y mientras las buscaba me he limpiado el otro oido con el lado del bastoncillo que aun tenia algodón, que a mino me gusta malemplear las cosas.

Bueno, al final las otras pinzas eran un alicate que me he dejado meter en la oreja sin decir ni mu y que milagrosamente ha sacado el algodón. Y el gigante ha marchado en paz.

Moraleja: Gastaros un par de duros en bastoncillos de marca que compensa, que te ahorras disgustacos.

Aquí el culpable en una foto de archivo

3 Comments:

At 10:57 a. m., Blogger pin said...

jajajajaja! no hay que escatimar en productos de higiene "intima" que luego pasa lo que pasa...
Lo que voy a contar ahora puede ser desagradable a segun que horas de la mañana se lea, pero ahi va mi experiencia.
Las compresas baratas con alas tienen cierta propensión a "echar a volar" y moverse mas que los precios del carrefour. Cosa sumo desagradable (nota informativa para el 50% de la poblacion no usuaria de estos elementos higienicos)

 
At 1:38 p. m., Blogger Senador Lombrith said...

Como siempre, nadie supera la deprimente vida del Senador Lombrith, cuyo oído derecho albergó, desde verano del 90 o del 91 (clases de natación en la piscina del pueblo), hasta primero de BUP (curso 94-95; contad los años, contadlos) un tapón de cera de esos rosas con pelitos que te pones para que no te entre agua cochina ni se te infecte el sistema auditivo.
Con razón, debido al cuerpo extraño, cada año se me infectaba el oído derecho sin saber porqué. Hasta que fui con mi madre al otorrino, quien en un alarde de prospección minera, con sus pinzas dijo: Voilà.
Por supuesto, jamás he vuelto a usar tapones, y sólo me sumerjo en piscinas o extensiones marítimas una vez al año y por compromiso social.

 
At 5:11 p. m., Anonymous Anónimo said...

Para tranquilizarte y que veas que los orificios auditivos traen mucho peligro te contaré que a mí también me tuvieron que extraer un cuerpo extraño de esa cavidad. Yo era un jovencito de no más de ocho años que estaba sufriendo unas altas fiebres, mi madre decidió llevarme al pediatra a ver qeu me pasaba. Y ahí el facultativo descubrio que tenía una pedazo de mina del staedtler HB 2 con caperuzon rojo que nos obligaban a comprar. Como llegó ahí es un misterio.

 

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